La disfunción eréctil (impotencia) es un proceso patológico causado por la incapacidad física del pene para alcanzar y mantener un estado de excitación sexual durante el tiempo necesario para realizar una relación sexual completa.
Existe la opinión de que la impotencia sexual es una enfermedad relacionada con la edad que marca el final de cualquier vida íntima. Sin embargo, tal afirmación es fundamentalmente incorrecta, ya que cada persona tiene su propia reserva natural de habilidades, que pueden reducirse bajo la influencia de diversos factores externos, por lo que es posible y necesario combatir este problema.
Causas de la impotencia en los hombres.
Una erección es un proceso físico muy complejo, que representa toda una serie de reacciones que se suceden. Un cuerpo sano dedica menos de un minuto a completar todo el algoritmo requerido. El tiempo durante el cual un hombre puede mantener la tensión sexual se determina individualmente, teniendo en cuenta las características de cada caso individual.
La aparición de disfunción eréctil en los hombres puede manifestarse no solo como una enfermedad independiente, sino también como un síntoma de otra patología crónica profunda.
Hay muchos factores negativos que influyen en el curso de todo el ciclo en su conjunto y en sus partes individuales necesarias para mantener el pene en un estado de erección estable:
- trastornos y lesiones psicológicas;
- fatiga crónica;
- diversas enfermedades que inciden en la disminución de la actividad sexual en los hombres;
- consumo de alcohol, tabaquismo y uso de drogas;
- inflamación y mutilación de los genitales masculinos;
- efectos secundarios de los medicamentos;
- falta de adherencia a la cultura del sexo natural y uso frecuente de sus sustitutos artificiales.

La impotencia psicológica se manifiesta bajo la influencia del estrés constante y la inestabilidad nerviosa, que se presenta con mayor frecuencia en personas jóvenes, fuertes y físicamente sanas. Como regla general, es temporal y desaparece tan inesperadamente como aparece.
La erección y las relaciones sexuales que la acompañan requieren el gasto de un gran recurso energético. En consecuencia, su ausencia o agotamiento parcial conduce a una disminución de la capacidad eréctil.
El estado de los sistemas arterial y venoso del cuerpo tiene un impacto directo en la estructura física del pene masculino en el momento de la tensión sexual y la duración de las relaciones sexuales. Así, la aterosclerosis, las anomalías asociadas a los trastornos de la circulación cerebral y la diabetes mellitus pueden provocar problemas en la vida íntima. Pero el principal grupo de riesgo son los hombres con diversas inflamaciones del sistema genitourinario, especialmente en las formas avanzadas.

El uso muy frecuente de la autogratificación como forma de aliviar la tensión sexual provoca el estancamiento de los espermatozoides en los testículos, reduciendo su actividad y, en consecuencia, provocando impotencia.
Disminución de la testosterona.
La testosterona es una hormona que es el principal mecanismo natural para mantener la salud masculina. Mientras tanto, su contenido en la sangre y la tasa de producción pueden reducirse bajo la influencia de diversos trastornos endocrinos, alteraciones en el funcionamiento de las células del hígado, lo que resulta en una falta de material para la reproducción de testosterona. Un trastorno del metabolismo de las grasas, en presencia de exceso de peso corporal, también afecta negativamente la producción de la hormona.
La adicción a las drogas, el alcoholismo y el tabaquismo, que sirven como fuente de acumulación de sustancias nocivas y toxinas, contribuyen a la formación de disfunción eréctil. Así, el abuso de bebidas alcohólicas, tabaco y estupefacientes asesta un doble golpe a la potencia masculina, reduciendo la producción de testosterona y teniendo un impacto negativo en el sistema cardiovascular del cuerpo en su conjunto.
También cabe mencionar que existen medicamentos que reducen significativamente el deseo sexual debido a los componentes que contienen.
Síntomas de impotencia
La impotencia es primaria, si la erección no aparece en los niños desde temprana edad, y secundaria, si con el tiempo se debilita o desaparece por completo.
También distinguen entre impotencia fisiológica, adquirida y relacionada con la edad, que se desarrolla con la edad, impotencia sexual.
Los siguientes síntomas pueden ser motivo de preocupación:
- falta de deseo sexual en los hombres;
- la incapacidad de un hombre para lograr una erección estable en presencia de una fuerte excitación psicológica;
- el grado de elasticidad del pene no es suficiente para insertarlo en la vagina;
- incapacidad para realizar acciones de fricción durante el período de tiempo necesario para una relación sexual plena;
- en condiciones ideales para la mayoría, los hombres no pueden alcanzar el estado de orgasmo;
- No hay erecciones espontáneas matutinas ni vespertinas.

Si se detecta la presencia de al menos uno de los síntomas anteriores, es necesario ser examinado por un especialista, ya que cuanto antes se detecte la enfermedad, más fácil será curarla.
Los procedimientos de diagnóstico de la impotencia tienen como objetivo identificar las causas de la enfermedad, buscando métodos para retomar la vida sexual plena y la cura necesaria para la impotencia.
Las pruebas hormonales ayudan a determinar la cantidad de estrógeno, prolactina, testosterona y LH (hormona luteinizante) producida en el cuerpo. La ecografía y la radiografía del sistema vascular pueden revelar trastornos circulatorios en el pene. La lista de medidas necesarias también incluye la consulta con un psicólogo y la observación independiente de las erecciones espontáneas matutinas y nocturnas.
Tratamiento de la disfunción eréctil
Hay dos formas de combatir las enfermedades masculinas: clásica (tratamiento farmacológico y estimulación por vacío), quirúrgica (intervención quirúrgica). En presencia de daño mecánico a los vasos y arterias del órgano genital, su restauración se realiza quirúrgicamente.
Seleccionar medicamentos para tratar la impotencia no es una tarea fácil. Porque antes de recetar una receta, es necesario determinar con precisión la causa de la enfermedad. Si se basa en cambios negativos en los vasos sanguíneos, se utilizarán medicamentos destinados a reducir el colesterol en sangre, junto con una dieta especial. Reducir la elasticidad de las venas requiere un enfoque diferente. En caso de niveles bajos de testosterona, se prescriben comprimidos que contienen esta hormona.
Actualmente, los inhibidores son muy populares. Inducen artificialmente una erección y son eficaces para aumentar rápidamente la potencia en los hombres.

La impotencia asociada a trastornos mentales y fobias requiere muchas horas de sesiones con un psicoterapeuta. Estos pacientes son tratados aumentando el contacto táctil y el tiempo de juegos previos, eliminando bloqueos internos y terapia sexual.
Previniendo la impotencia
La base para mantener la salud sexual es la normalización del estilo de vida, el abandono de los malos hábitos y la promiscuidad, unas relaciones íntimas y morales adecuadas con la pareja y una actividad sexual regular. Se debe dejar de utilizar el coitus interrumpus como único método anticonceptivo y la autogratificación como sustituto de una relación sexual plena.
Las preparaciones a base de hierbas con un alto contenido de vitamina E, que contienen escaramujo, raíz dorada, limoncillo chino y otros ingredientes útiles, tendrán un buen efecto preventivo y fortalecerán la salud íntima.
Al mismo tiempo, no hay que olvidarse de los exámenes periódicos realizados por médicos especialistas, y si existe la más mínima duda sobre la viabilidad masculina, consultar inmediatamente a un médico, urólogo o andrólogo.
La disfunción eréctil es una enfermedad compleja, por lo que cuanto antes se detecte la enfermedad, más corto será el camino para restaurar la salud de un hombre.















































































